Pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha



Mateo 9:36-38 Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».


El reconocimiento de una gran necesidad llevó al Señor a guiar a sus discípulos a la oración. La necesidad no era lo “angustiadas y abatidas” que estaba la gente “como ovejas sin pastor”. El Señor Jesús tenía y tiene la provisión para las personas que andan de esa manera. La necesidad por la que el Señor le manda a sus discípulos a orar es para que Dios “envíe obreros a su cosecha”: obreros que se esfuercen en recoger el fruto de Dios del campo de Dios.


La manera de nosotros tratar con las multitudes “angustiadas y abatidas” que andan “como ovejas sin pastor” es, antes que todo, mediante la oración al Señor de la cosecha, Dios mismo. Oremos al Señor de la mies, para que envíe obreros a Su cosecha, teniendo presente tres cosas.

Primero, que el impulso de nuestra oración (por obreros) sea la compasión de Jesús por la gente;

segundo, que el contenido de nuestra oración sea la orden dada por el Señor Jesús a la petición por más obreros;

tercero, que la razón de nuestra oración (por obreros) sea la soberanía de Dios, como el Señor de la cosecha y el Señor de los obreros.


La compasión de Jesús por la gente… lo que impulsa nuestra oración.

Pablo dijo: “el amor de Cristo nos constriñe” (2 Corintios 5:14), o sea, el amor que Cristo nos ha demostrado, nos impulsa. Lo que nos mueve a mirar al ser humano (que anda “como oveja sin pastor”, sin esperanza, y con necesidad de tener una correcta relación con Dios), y desear con toda nuestra existencia su salvación, es el amor y la compasión de Cristo Jesús por los perdidos. No es el hecho de que si experimentamos o no alguna sensación de amor, sino que la base de nuestra obra como mensajeros del evangelio de Jesucristo es el amor de Dios manifestado mediante la persona y la obra de Jesucristo.


Muchas personas pueden aparentar llevar una vida saludable y feliz, sobre todo a través de las redes sociales, pero su vida espiritual, o sea, su relación delante de Dios es negativa. Ni el nivel social o económico, ni la educación, ni la apariencia de religiosidad que pueda tener la gente es indicativo de que ha sido encontrado y rescatado por el Buen Pastor.


La orden de Jesús a sus discípulos… el contenido de nuestra oración.

¿Por qué cosa debemos orar?, según nos manda Jesús en este pasaje, ¿por la salvación de la gente? Dios va a salvar a los perdidos, pero lo va a hacer mediante el mensaje del evangelio predicado por obreros que Él envía en respuesta de nuestras oraciones. Nuestro Señor Jesucristo vio la condición de las multitudes que se reunía para escucharle y fue conmovido desde sus entrañas, desde lo profundo de su ser.

Entonces dijo a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».

¿Cómo responde el Señor ante esta apremiante necesidad?: la oración. Pero la oración compasiva, intencional y específica. “Necesitamos obreros, la cosecha es mucha y los obreros son muy pocos”. El contenido de esta oración: el pedir a Dios por obreros, nos hace conscientes de la manera en que Dios opera para salvación. En Romanos 10: 13-15 dice:

“porque: «Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo».

¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: «¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio del bien!».”

Nosotros oramos por obreros, Dios envía los obreros (nosotros llegamos a ser esos obreros), los obreros predican el mensaje del evangelio; la gente escucha el mensaje, los individuos creen en el mensaje e invocan el nombre del Señor y Salvador Jesucristo con una confianza provista por el mensaje del evangelio y por el poder del Espíritu Santo, y son salvos.


La soberanía de Dios… la razón de nuestra oración.

El Señor y Dueño de la cosecha es Dios, por lo tanto, Él es quién escoge y envía a los obreros. Los obreros no van porque se sienten capaces o porque saben hacer esta u otra cosa, los obreros van, porque son escogidos y enviados por Dios. En Romanos 10:15 dice: “¿Y cómo predicarán si no son enviados?” El mensaje tiene que ser entregado, pero es Dios quien envía a los mensajeros.

Cuando seguimos leyendo la narración de Mateo nos damos cuenta de que a los mismos discípulos que Jesús mandó a orar, luego los envió “después de instruirlos” (Mt.10:5; 10:1), para que predicasen el evangelio.


Todo creyente que ha sido llamado por Dios a la salvación y pertenece al cuerpo de Cristo debe colocarse bajo la soberanía de Dios al orar y suplicar intencionalmente por más obreros. Para que mediante la oración, el Señor disponga nuestros corazones para serle fieles en cumplir esta Gran Comisión a la que cada uno de nosotros hemos sido llamados.


Pidamos al Señor de la cosecha, para que envíe obreros a Su cosecha.