Mentiras sobre la oración


Por mucho tiempo yo sentía que la oración a Dios no era igual de importante que otras cosas que tenían que ver con mi relación con Él. No oraba, pero iba fielmente a la iglesia todas las semanas. No oraba, pero utilizaba mi don de canto exclusivamente en la iglesia. No oraba, pero le hablaba a otros de Jesús. Y yo pensaba que mi relación con Él estaba bien. ¡Pero cuán equivocada estaba!


Esta era una de las muchas mentiras que yo creía acerca de la oración: que no era tan importante como todo lo demás. Pero orar es una parte vital de tener una relación sana y verdadera con Jesucristo. Después de todo, ¿cómo puedo decir que conozco a alguien si ni siquiera le hablo? Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios.

El mundo en el que vivimos tiene mucha influencia en nuestras mentes y en nuestros corazones, seamos o no conscientes de ello. Influencia en cuanto a como hablamos, como nos vestimos; la música que escuchamos, las amistades con las que elegimos pasar el tiempo, etc. Y si descuidamos nuestra relación con Dios, el mundo también puede influenciar nuestra relación con Él. Así que, ¿cuáles son otras mentiras que este mundo perverso nos ha hecho creer acerca de la comunicación con nuestro Padre celestial?

Mentira #1 - No puedo orar porque siento que no lo hago bien


Hace varias semanas publicamos la manera correcta de orar basada en el libro de Mateo. Aunque sí hay una estructura que debemos seguir al momento de orar, no hay una manera específica de cómo debemos hacerlo. A Dios le interesa ver que en nuestro corazón nos duele pecar y nos arrepentimos de hacerlo. No importa cómo lo hagamos, en cada oración que elevemos a Él, debemos arrepentirnos de nuestros pecados, darle gracias por las bendiciones que nos da y, sobre todo, exaltar Su bendito y glorioso nombre. Como también se menciona en el libro de Mateo, no es necesario orar de una manera extravagante ni con mucha palabrería, simplemente hagámoslo de manera sincera y Él nos responderá.

Mentira #2 - Siento que estoy hablando sólo y Dios no me escucha


Varios versículos de las Escrituras nos dicen que Dios escucha nuestras oraciones. Si venimos delante de Él con un corazón dispuesto, Él nos oirá y nos responderá de acuerdo a Su voluntad. Es fácil sentir que estás hablando sólo cuando le estás orando a alguien que no está directamente frente a ti. Pero es importante que recordemos que aunque no veamos físicamente a Dios, Él siempre está presente y siempre nos está escuchando. Él es omnipresente. Tengamos fe y confiemos en que Su perfecta voluntad se cumplirá en nuestras vidas.

Mentira #3 - Oro y veo que nada cambia


Vivimos en un mundo donde hemos aprendido a ser impacientes. Queremos todo para ahora y vivimos en constante prisa. Al envolvernos en nuestro diario vivir, y al enfocarnos en cosas vanas, queremos todo a la ligera y se nos olvida que el tiempo de Dios es perfecto. Sus planes siempre serán mejores que los nuestros y su voluntad para mi vida siempre será mejor que la mía. Cuando oremos no esperemos que Dios nos responda ese mismo día o al día siguiente, más bien confiemos en que Él nos responderá en el tiempo que Él ha determinado.

No dejemos que las mentiras del mundo definan nuestra relación con Dios. Hablar continuamente con nuestro Padre celestial debe ser nuestra práctica favorita del día, y debería ser la relación que más debemos procurar cuidar (cultivar). No creamos las mentiras que el mundo susurra en nuestros oídos acerca de nuestra comunicación con nuestro Padre.


Escudriñemos Su Palabra de tal manera que cuando oremos, lo hagamos de la manera correcta, pidiéndole de acuerdo a Su voluntad, y teniendo la certeza de qué Él nos escuchará y nos responderá en su perfecto momento.