La calidad y la cantidad sí importa



Ayer hablamos sobre la importancia de conocer a nuestros hijos de manera intencional. Hoy estaremos hablando sobre el tiempo que pasamos con ellos. Creo que has escuchado este dicho: "No importa el tiempo sino la calidad". Lo he escuchado muchas veces de padres que no tienen (según ellos) suficiente tiempo para pasar con sus hijos, y piensan que pasar al menos diez minutos con ellos es suficiente porque al final "lo que importa es la calidad". Sin embargo, la verdad es que tanto la calidad como la cantidad son importantes.


Cuando los padres pasan poco tiempo con sus hijos, estos se sienten solos y comienzan a crearse vacíos e inseguridades. Las necesidades profundas de todo ser humano como la comprensión, la seguridad, la protección, la orientación y la identidad no están siendo tratadas por los padres. Los niños comienzan a buscar la manera de llenar todas estas necesidades, y en la mayoría de los casos recurren a las fuentes equivocadas. Es por esta y por muchas otras razones que es crucial pasar tiempo con nuestros hijos. Somos nosotras, como mamá, quienes pasaremos el mayor tiempo con ellos y quienes al final del día tendrán más influencia sobre ellos.


Está comprobado que los niños que pasan más tiempo con sus padres son niños más felices, tienden a crear relaciones profundas con sus padres, se vinculan mejor con otros, aprenden mejor, son emocionalmente maduros; entre muchos otros beneficios. Todas las relaciones se construyen con el tiempo y con experiencias compartidas. Es clave que cuando decidamos pasar tiempo con nuestros hijos estemos realmente presentes, no mirando el teléfono o la televisión, o resolviendo algún problema del trabajo. El tiempo con nuestros hijos debe ser para ellos: tener contacto visual, físico, emocional, escuchar y responder.


La calidad y la cantidad sí importa.

¿Eres mamá que trabajas fuera de casa y no puedes pasar tanto tiempo como quisieras con tus niños? Aprovecha cada ocasión. Cuando despierten en la mañana, procura desayunar con ellos; durante las comidas, tengan buenas conversaciones; mientras van en el auto, escuchen sus himnos favoritos y canten juntos; en la noche, antes de dormir, tengan un tiempo para agradecer a Dios por todas sus bendiciones. Cada uno de estos momentos cuentan, y son memorias que quedarán en sus mentes para siempre.


¿Eres mamá ama de casa? Agradece a Dios por la hermosa oportunidad que tienes. No desaproveches ni un momento. No te quejes (tanto) por los regueros de tus niños; un día crecerán y se irán. Procura tener momentos de calidad con ellos, hazles saber que mamá está presente.


Dice Eclesiastés 3: 1 "Hay un tiempo señalado para todo..."

La calidad y la cantidad de tiempo que le dedicamos a nuestros hijos, sí importa.