El secreto para un regocijo permanente



Filipenses 4:4

“Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!” [repetido para énfasis a pesar de desalientos.]


La palabra “regocijarse” literalmente significa “estar muy contento”. Lo más seguro has escuchado la vieja frase que dice “barriga llena, corazón contento”. O has escuchado el dicho que dice “estoy más contento que un perro con dos rabos”. Estas frases requieren que ciertas cosas nos vayan bien para que se pueda experimentar algo de alegría.


Estamos malacostumbrados a esperar que todas nuestras necesidades, y aun nuestros antojos; nuestros problemas, deudas, etc. sean satisfechos para experimentar y expresar algo de alegría. Este tipo de alegría siempre va a esfumarse como la neblina, porque depende de las cosas, y las cosas no duran; las cosas perecen, así como perecen las flores que usamos como centro de mesa. Si nuestra alegría depende de que todas nuestras dificultades sean solucionadas y de que todo nos vaya de maravilla, muy pocas veces experimentaremos verdadero regocijo.


Pero, ¿qué es este regocijo del que habla Pablo? Cuál es el secreto de Pablo para estar alegre, para estar muy contento, SIEMPRE, a pesar de estar en prisión. Y aun así mandar a la iglesia a regocijarse, SIEMPRE, en medio de las persecuciones y a pesar de los desalientos. El secreto de Pablo está en una preposición y en un artículo que descansa en un Nombre: “Regocíjense en el Señor”.


La preposición “en”, y en este caso en compañía de "el Señor", es un asunto de suma importancia en la vida de los hijos de Dios. Esto habla de nuestra unión con Jesucristo, de nuestra relación con Él, en todo lo que somos, estamos siendo y seremos; y en todo lo que hacemos. Para nosotros poder experimentar todo lo que tenemos y somos en Cristo, necesitamos reconocer Su Señorío en nuestras vidas, y aún más allá, en toda la tierra, porque a Jesucristo Dios el Padre le ha dado “toda autoridad [para gobernar] en el cielo y en la tierra” (Mt.28:18). Un cristiano es por definición una persona que confía al Señor Jesucristo cada aspecto de su vida (pasado, presente y futuro; su familia, sus finanzas, su trabajo, etc.). Un cristiano es una persona que busca, de manera intencional, conocer y sujetarse a la voluntad del Señor Jesucristo en cada detalle de su vida. Estamos en Él; somos de Él, por Él y para Él.


Nuestro regocijo o contentamiento es el resultado, no de que todo nos vaya de maravilla, sino de que nuestra esperanza está en el Señor (Fil.4:5; en la cercanía de Su presencia y en Su regreso glorioso), Quien cuida de nosotros y atiende las oraciones que elevamos en plena confianza y acción de gracias (4:6), y Su paz (armonía; bienestar) guarda (defiende o vigila para proteger) nuestros corazones y mentes en Cristo Jesús (4:7).


He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.

Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:11-13).


El secreto para un regocijo permanente es una persona: Jesucristo. Estar unidos a Él y vivir bajo Su señorío nos coloca en la posición para aprender, al igual que Pablo, a estar contentos (satisfechos) SIEMPRE, en cualquier situación que experimentemos.


Es solamente en Cristo (en unión con Él mediante Su Espíritu) que podemos obedecer a Dios, glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. “Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!”


Comience a regocijarse en el Señor, y sus huesos florecerán como una hierba, y sus mejillas brillarán con la flor de la salud y la frescura. Preocuparse, temer, desconfiar, cuidar: ¡todo es venenoso! La alegría es bálsamo y curación, y si se regocija, Dios le dará poder. ―A. B. Simpson