El poder de los buenos hábitos: Hábitos Físicos


En nuestra discusión sobre hábitos, ya hemos analizado el poder de los buenos hábitos, los hábitos de decencia y decoro, los hábitos mentales y los hábitos morales. Hoy echaremos un vistazo a los hábitos físicos.


Los hábitos físicos son aquellos que se centran en el cuerpo físico de un niño, a diferencia de los hábitos mentales o morales que se centran principalmente en la mente y el espíritu. Es en esta categoría donde encontramos aquellos hábitos que con tanta frecuencia son prioridades naturales entre las mamás, como comer alimentos saludables y cepillarse los dientes. Esos hábitos son muy buenos y están incluidos en esta lista. Pero además de esos hábitos, Charlotte llamó la atención de su lector sobre otros hábitos físicos que ayudarían a una persona a alcanzar la meta del dominio físico.


Verá, el objetivo de Charlotte para la aptitud física y el autodominio era que la persona pudiera ser útil y estar preparada para su vocación cuando se presente. Dio ejemplos de personas que habían prestado un gran servicio en un momento determinado, ya sea como líder político o como voluntario de rescate, y enfatizó que la persona pudo asumir ese rol porque estaba lista cuando llegó el momento. La persona había desarrollado fielmente buenos hábitos que ya estaban en su lugar cuando llegó la oportunidad de estar al servicio.


Tal objetivo nos ayuda a lograr buenos motivos y equilibrio en los hábitos físicos. No cultivamos estos hábitos para que nuestros hijos le ganen a otros en una competencia, sino para que estén preparados para servir y ayudar en cualquier momento. La disciplina de los hábitos trae libertad.


En la categoría de hábitos físicos, Charlotte mencionó:


A. Alerta para aprovechar las oportunidades (no solo por ser útil, sino también por aprovechar las oportunidades para aprender cosas nuevas)


B. Fortaleza (soportando la incomodidad y las dificultades con valentía)


C. Salud (Charlotte insistió en que la salud no es solo una bendición, ¡sino un deber!)


D. Manejar el propio cuerpo (saber dónde están las partes del cuerpo para usarlas de la mejor manera)


E. Música (“Sería difícil decir cuánto de lo que pasa por gusto y habilidad musical heredados es el resultado de escuchar y producir constantemente sonidos musicales, el hábito de la música, con el que crece el hijo de la gente musical”).


F. Vida al aire libre (“Déjelos una vez que se pongan en contacto con la naturaleza y se formará un hábito que será una fuente de placer a lo largo de la vida”).


G. Percepción rápida de los sentidos (similar a la observación, pero que incluye los cinco sentidos)


H. Autocontrol en emergencias (cultivado por la calma en “todas las pequeñas bajas del momento”)


I. Autodisciplina en los hábitos (“Los hábitos no se forman completamente mientras sea necesaria la supervisión”).


J. Autocontrol en las indulgencias (en materia de comida, tiempo, actividades y descanso)


K. Entrenar el oído y la voz (escuchar una palabra difícil una vez y ser capaz de pronunciarla correctamente)


Tengo curiosidad, ¿con cuál de estos hábitos creciste y cómo te ha ayudado a servir, ya sea en tu papel de padre o en alguna otra vocación como adulto? ¿O qué hábito desearía haber cultivado que le hubiera ayudado en alguna área de servicio? Comparte tus pensamientos.


Escrito por: Sonya Shafer


Traducido al español por: Nelly Vizcarrondo


Reproducido y traducido con el permiso de Simply Charlotte Mason


https://simplycharlottemason.com/




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