Dices que temes a Dios, ¿qué dice tu manera de vivir?



Proverbios 14:2

“El que anda en rectitud teme al SEÑOR,

Pero el de perversos caminos le desprecia.”


El hecho de que una persona tema al SEÑOR, o lo desprecie, se hace evidente en la manera en que vive. Este temor del que habla el texto es una reverencia profunda hacia Dios que impacta toda nuestra existencia, y que es resultado de un conocimiento creciente de QUIÉN es Dios (Sus nombres, Su persona) y de CÓMO es Dios (Sus atributos, Su carácter). Conocer que Dios es el Creador, el Dueño y el Sustentador de todas las cosas, y que Él es Santo, Justo y Misericordioso, produce en el hijo de Dios una manera de vivir que continúa ajustándose a la voluntad de Dios en cada aspecto de su vida: esto es vivir de manera sabia.


Temer al SEÑOR es darle la honra y el lugar que le corresponde en nuestra vida, por QUIEN es Él; tanto en lo que somos como en lo que hacemos. Adaptar nuestra vida a la voluntad de Dios revelada en Su Palabra.


Por otro lado, los perversos no escuchan el consejo de Dios, y si acaso lo escuchan, no lo obedecen. Son sabios en su propia opinión: dan dirección a sus vidas según sus propios términos y caprichos. Desprecian a Dios al despreciar Su Palabra: Sus mandamientos, Su dirección, Su consejo.


Son como el joven que, por la terquedad de su corazón, a pesar de que sus padres le han dicho (500 veces) que no se exceda en la velocidad mientras maneja, se obstina en desobedecer, y se accidenta, casi hasta perder la vida. Luego, no quiere que sus padres lo miren, ¿por qué? Porque los ha despreciado. Está en esa cama de hospital porque los tuvo en poco. Despreció las restricciones de sus padres y, por lo tanto, los despreció a ellos mismos.


El que teme (honra, reverencia) a Dios, busca vivir en rectitud: conforme a la voluntad de Dios revelada en las Escrituras. El que vive la vida a su antojo, sin tener en cuenta a Dios y Su Palabra, lo desprecia.