¿Cómo puedo aliviar las cargas de mi mamá?


Si aún vives con tu mamá, es posible que veas de primera mano todas las tareas que ella hace a diario. Su trabajo secular, sus tareas en el hogar, su relación con su esposo y sus hijos, entre muchas cosas más. Mi papá es pastor, y eso hace que mi mamá, como su esposa, tenga muchas tareas ministeriales que se añaden a su lista de quehaceres. Ha sido líder de las mujeres de su iglesia local, ha estado muy envuelta con el ministerio de jóvenes y niños, ha tomado parte en las tareas administrativas, y ha hecho y sigue haciendo muchas cosas más.


Además de todos los trabajos que ella hace para servir al Señor y a su iglesia, mi mamá también tiene un trabajo secular de tiempo completo. Ella es directora de recursos humanos en una compañía. Al saber todo esto, hay veces en que me detengo a mirarla y pienso: “¿cómo ella puede con tanto a la vez?”. ¡Me parece imposible! Todos los días ella se levanta sumamente temprano, va a su trabajo y regresa casi al anochecer. Cuando llega a la casa, sigue trabajando. Llega a cocinar, a limpiar, o a estar en las reuniones y estudios de su iglesia local. ¡Tiene mucho sobre sus hombros!


Entonces, ¿cómo podemos aliviar un poco la carga que nuestras madres llevan sobre sus hombros? Les confieso que yo aún estoy aprendiendo a ayudarla de las maneras en que puedo, así que juntas vamos a aprender cómo podemos ser un sistema de apoyo para nuestras madres.


Ayudar a mantener nuestro hogar limpio: ¡Nuestras mamás no son las únicas que viven en la casa! Si sabemos que nosotras tenemos el tiempo disponible para ayudarla en la tarea de mantener la casa limpia, ¡hagámoslo! Les aseguro que cuando ellas lleguen de su trabajo a una casa limpia y recogida, hará de su día uno más liviano y placentero.


Saquemos la chef que tenemos dentro: Aprendamos a cocinar sus comidas preferidas, para que cuando ellas lleguen cansadas de sus labores, puedan disfrutar de una comida casera hecha con mucho amor. ¡No saben cuánto les agradecerán ese detalle! Y además, ellas no tendrán que meterse en la cocina después del trabajo.

Agradecimiento: Siempre debemos darle las gracias a nuestras mamás por todo lo que hacen por nosotras. Es muy fácil olvidar (o dar por sentado) su esfuerzo y dedicación. Estamos acostumbradas a que siempre haya comida en la nevera, a que haya comida hecha, o a que nuestra ropa esté limpia. ¡Pero olvidamos que hay una persona haciendo todo eso por amor a nosotras! Al ser jóvenes, es más sencillo para nosotras hacer muchas de estas tareas. Aprovechemos nuestra juventud para servirles y ayudarlas en todo lo que podamos. Honremos a nuestras madres.

Las madres son superheroínas sin capa. Pueden con todo el peso del mundo, sin quejarse, porque nos aman. Recordemos siempre ser agradecidas con ellas y con todo lo que hacen por nosotras. Ellas son un regalo de Dios.